CENTRO MEXICANO DE PSICOLOGIA INTEGRAL
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Hace muchos años existía un hombre sabio, que vivía en un lindo pueblito. Ese hombre era reconocido por su gran experiencia, por su inteligencia y por la gran ayuda que daba a su comunidad. A él le gustaba develar los más grandes secretos del espíritu humano, y como buen investigador lo hacía cuestionando.
Uno de esos días en que pasaba por las calles y miraba a las parejas, decidió develar el secreto del Amor, para quien quisiera conocerlo.
Muchas personas se acercaron con curiosidad, él los miraba y les preguntaba: “¿Alguna vez has estado enamorado? ¿Has sentido amor por otro? Cuéntame, ¿Cómo lo sabes?”
Cada persona comenzaba a contarle su más bella historia de amor, todas con una entrega completa, con dolor y desgarre ante la pérdida.
Con firmeza les decía: “No, eso no es amor”. Todos quedaban sorprendidos con esa respuesta tan tajante, pero él continuaba diciéndoles:
_Cuando yo descubra el Amor en uno de ustedes, me sentiré tan dichoso, y podré develar el secreto del Amor, porque se abra abierto la puerta, que lleva a que la humanidad vuelva a sentirlo.
Desfilaron poetas, músicos, artistas, religiosos, pero aún el maestro no quedaba satisfecho. Cansado de tanto buscar entre los que a él acudían, se dirigió a todos y les dijo:
_Sólo he descubierto relaciones de dependencia, de control, de manipulación, llenas de carencias, pero envueltas en palabras bellas, en sentimientos hermosos, que como toda envoltura, se tira a la basura y sólo queda eso, un montón de necesidades insatisfechas que entretejen lo que ustedes llaman Amor. Se juran honrarse y respetarse y después se olvidan del juramento y buscan que su pareja satisfaga sus necesidades, sin importarles quién es y qué quiere, con la garantía de que jamás las cubrirá. ¿Acaso eso no es dejarse de honrar y respetar?, ¿acaso no es esto una falta de amor?
No importa que tanto amen al otro, jamás podrás hacerle feliz, porque nunca sabrás exactamente lo que él o ella necesita, no conoces el sueño que vive su alma, sus deseos más profundos, su manera de sentir y vivir la vida, única en cada persona. Así que el amor no es dar lo que creemos que necesita el otro, ni tampoco es que, él también lo haga.
En cada persona habita un alma soñadora, con sus propios deseos, anhelos y necesidades, pocas veces la conocemos y le prestamos atención, y por eso sufre. En lugar de mirarla, intentamos mirar los deseos del otro y le exigimos lo mismo, que nos mire de la misma manera.
Tristemente murmuró: “¿Acaso no vamos a encontrar la puerta al amor entre ustedes?”
En ese preciso instante, se levantó un joven entre la multitud que escuchaba lo que el sabio decía, sonriente interrumpió al maestro:
_Maestro, no sé si quiero conocer el amor, soy tan feliz sin él, ¿por qué seguir buscándolo?
Sorprendido lo miró, lo llamó a su lado y le preguntó:
_¿Cómo es que eres feliz sin amor?
El joven miró al maestro y con serenidad que da la felicidad respondió:
_ Soy lo que soy, ni más ni menos y he encontrado el respeto hacia mí mismo, en la amistad. Los amigos, no nos preocupamos por pensar si lo que sentimos es amor, simplemente somos amigos. A mis buenos amigos, les gusta lo que hago y si no, no lo critican, sólo me dejan ser, lo mismo hago yo, sabemos que nuestra amistad y cariño es tan grande y nuestra lealtad y respeto tan genuinos que nunca podríamos dudar de la buena fe del otro en su actuar.
A aquel maestro, que estaba a punto de desertar, se le llenaron sus ojos de lágrimas, la puerta hacia el amor comienza a abrirse….
__ Continua muchacho----exclamó, con la voz entrecortada---; por favor, continúa.
---Compartimos espacio, aventura, deseos y cada uno vive su propio sueño, su propia vida, y juntos compartimos este espacio. A veces nuestro sueños se parecen, se tocan, pero cada quién es único, es tan diferente. Vivimos soñando, compartiendo nuestras fantasías, nuestros anhelos, nos escuchamos y no hay más compromiso que ese. No esperamos nada del otro. Así que nadie falta a la amistad y al cariño que nos tenemos, cada quién es quién es. Somos diferentes, cada uno vive su propia vida como decide, sin tener que esperamos, presionarnos o forzarnos. A veces nuestros caminos se cruzan, a veces no…
El muchacho guardó silencio por un momento y preguntó:
---¿Acaso no es una de las reglas del AMOR, el RESPETO?
El maestro sonrió nuevamente y dijo:
---Has descubierto la puerta del amor y el verdadero camino hacia él. Hasta ahora, todos me habían estado hablando, a través de sus historias, de otro camino, el camino hacia la dependencia, el sufrimiento, es igualmente decidir por cual de los dos caminos caminar, por el amor o por el sufrimiento, las dos puertas se abren cuando queremos pasar. Este muchacho camina por el camino del amor, de otra manera no podría sentir felicidad.
Es el momento de develar el camino hacia el amor –continuó---y distinguirlo del sendero del sufrimiento. Date unos momentos para abrir tu corazón y escuchar, lo que voy a decirte muchacho, a ti y a todos los que quieran escuchar:
Si quieres que tu andar sea a través del amor, tienes que distinguir los dos senderos, para poder elegir. Observa lo que sientes y pregúntate en qué camino estás, siempre podrás moverte de uno a otro con gran facilidad, la decisión es personal e intima.
Tu manera de relacionarte con los demás, madre, padre, hermanos, hijos, novio, novia o esposo, esposa, puede ser a través del amor, que implica libertad, respeto y felicidad, o a través del sufrimiento, que implica dependencia, control y malestar.
Si estás en el camino del amor, no te sentirás obligado a nada, harás las cosas porque quieres hacerlas, porque las disfrutas o porque te da gusto hacerlas, no esperas nada del otro, simplemente vives el día de hoy, sin crearte expectativas, si el otro hace algo diferente a lo esperado, comprendes que así quiso hacerlo y no lo tomas como algo personal. Al no esperar nada, nada pasa, no te sientes herido, por el hecho de que no pase, suceda lo que suceda todo está bien, éste es el verdadero sentimiento cuando estás enamorado.
Lo más importante es lo que acabas de preguntar muchacho, el Amor se basa en el RESPETO, en el Amor tú no puedes decidir por el otro, no puedes decirle que debe o no debe hacer, porque en ese momento pierdes el respeto por su Ser, cuando decides lo que un hijo tiene que hacer y no lo dejas elegir, cuando ya es capaz de hacerlo y su salud o su vida no se ven comprometidas, le has perdido el respeto, pues no crees en él.
El amor es siempre amable, tranquilo, pues el alma no se siente presionada, ni aturdida. Es incondicional, amas a quien miras, a ese SER, diferente a ti, lo amas tal como es y así lo respetas, no buscas cambiarlo.
En cambio, si estás en el camino del sufrimiento, tendrás la sensación de “tener que” tal o cual cosa y esperarás que el otro haga lo que “tiene que” y te sentirás muy mal si las cosas no salen como “tenían que” salir. Te sentirás lleno de expectativas que si no se cumplen te casarán dolor y culparás al otro por no haberlas cubierto. Todo esto te llenara de tensión, la tranquilidad no será el estado habitual de tu alma. Sentirás miedo a fallar, a fracasar y por lo tanto empezarán a manifestarse condiciones para poder “amar”: “Te amo si eres como yo necesito que seas”.
Por último ----agregó el maestro----, estamos a tiempo de cambiar este mundo de odio, venganza, control, dependencia y sufrimiento, si sientes abierta la puerta hacia el amor, ya estás amando. La posibilidad de amar siempre esta ahí, la capacidad para lograrlo, también está ahí, adentro de cada uno de nosotros y eres libre de elegir.
Con esta frase el maestro se retiró, enviando a todos una bella sonrisa y agradeciéndoles mucho el haber compartido con él la experiencia de abrir la puerta de Amor y descubrirlo ahora.
Ahora siente tus emociones, esas que estas sintiendo al leer esta historia y pregúntate: ¿En qué camino estoy? ¿Vivo amando? Si no, ¿Qué estás esperando?....anda, deja ya de perder tu tiempo y ven a disfrutar la vida, sencillamente a vivirla, a amarla y amarnos, respetándonos unos a otros.
A ti querido lector, quiero hacerte una cordial invitación a conocerte a ti mismo y a trabajar contigo, para evitar que la puerta del amor y la posibilidad de abrirla se cierre. Para poder amar, tienes primero que amarte a ti mismo, amarte es conocerte y aceptarte con todo, lo que tú eres, reconocer tus necesidades y trabajar contigo para cubrirlas desde ti mismo, sólo así podrás responsabilizarte de tu parte en la relación y evitaras culpar y responsabilizar a otros.
Así pues, amigo lector, te invito a que te acerques a nuestro Centro con algún terapeuta, que pueda acompañarte, a transformar saludablemente tu interior, si es que aún sientes que no has podido contactar con el amor1.
sábado, 28 de marzo de 2009
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excelente cuento. gracias por compartirlo!!!!!!!
ResponderEliminarEs un cuento perfecto para decidir ¡TRASFORMAR NUESTRAS VIDAS!!
ResponderEliminarGRACIAS POR COMPARTIRLO.
SALUDOS.